Juan Vinueza
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01.03.2019

Pensar & Pensar

En realidad nunca dejamos de pensar, y por lo general en más de una cosa a la vez. Ahora mismo estás pensando en otras cosas, ¿no es verdad? Telepatía de jardín de infantes: dónde estoy, a qué hora, frente a qué pantalla. ¿Qué música suena de fondo? ¿En qué se hallará mi colega? ¿Qué querían decirme con eso? No estamos lo que se dice concentrados, pero tampoco estamos en blanco. Recordamos, presentimos, imaginamos. Asiento el dedo sobre el teléfono y me voy desplazando hacia abajo, acumulando nociones dispersas, leyendo pero también pensando. ¿No había otra cosa que debería estar haciendo?

Entonces irrumpe un cuestionamiento inesperado.

¿Cuánto es 17 x 24?

Pasan un par de segundos y ya estoy inmerso en el cálculo. ¿Por dónde empezar? ¿Será más de 100? Claro. ¿Menos de 1000? Sí. ¿Más de 500? Mmmm. ¿Vimos la tabla del 17 en el colegio? ¿Voy a necesitar papel y lápiz para esto? A ver, vamos despacio. ¿17 x 20? ¿17 x 10 x 2? ¿17 x 4? ¿Cuánto sale esto? ¿Lo estás resolviendo tú? ¿Cómo? "Aaah", me digo. "Ahora estamos pensando". El cuerpo lo sabe: se puso tenso. La presión arterial incrementó; el corazón está latiendo más rápido; las pupilas se dilataron. ¡La aventura del pensamiento! ¿Ya resolviste la operación? ¿Dónde estás, a qué hora, frente a qué pantalla? ¿No había otra cosa que deberías estar haciendo?

abstract time reloj de arena

A ver, vamos despacio. Tenemos miles de pensamientos diferentes cada día. A grandes rasgos los resolvemos mediante dos sistemas distintos. Por un lado tenemos al Sistema 1, que resuelve todos los procesos rápidos, automáticos, "baratos" (léase: la mayoría). El Sistema 1 es el que te permite dar un paso después de otro, reconocer a tu madre cuando contestas el teléfono y darte cuenta de la distancia de los objetos. Te preguntamos

¿Cuál es la capital de Francia?

y tú respondes París. No hay esfuerzo, no hay titubeo, la respuesta está allí. No tuviste que concentrarse. De hecho, hubieras tenido que hacer un gran esfuerzo para NO contestarnos.

¿Pero en el caso del 17 x 24 de hace un momento? La historia es otra. No nos preguntan cosas así con frecuencia. No contamos con una respuesta automática, pero sabemos que podemos llegar a ella. Nos esforzamos. Ingresamos en un proceso deliberado y vamos resolviéndola paso a paso (el resultado es 408). Nuestro flujo mental ha cambiado de ritmo y hemos recurrido al Sistema 2. ¿Son operaciones más complejas? No siempre. Por ejemplo: ¿cuántas veces se repite la letra E en este párrafo? Contar letras es más sencillo que comprender textos, pero no estamos habituados a ello. Así, debemos obligarnos a abordar el problema desde una perspectiva "antinatural". También lo usarás si te pedimos que encuentres a la mujer de vestido blanco en la multitud, o que te concentres en la voz de tu amiga en medio del bar, o que parquées tu vehículo en un espacio estrecho. Usarlo es demorado, requiere esfuerzo, y nuestro cerebro preferiría no hacerlo. Es un poco perezoso.

abstract ping pong

La interacción entre ambos sistemas es el argumento de Pensar Rápido, Pensar Despacio, el best-seller de Daniel Kahneman, Nobel de Economía, uno de los padres del Behavioral Economics y uno de los grandes estudiosos del funcionamiento de nuestra mente. Aunque ambos sistemas se lleven fantástico y suelan trabajar en equipo, hay veces en que entran en conflicto. Y esa es la especialidad de Kahneman: reconocer instancias en las que creemos que estamos decidiendo racionalmente, pero realmente estamos respondiendo a nuestros impulsos.




Tengamos en cuenta uno de sus ejempos. La suma de valores de un bate y una pelota es $1,10. El bate vale $1 más que la pelota.

+

=

$1,10

¿Cuánto vale el bate, y cuánto la pelota?
Rápidamente: ¿Cuál es la primera respuesta que se le ocurre?



Acceder al Sistema 2 eso requiere esfuerzo; requiere, literalmente, que prestes atención. Y nuestra atención es finita. Estamos perfectamente habilitados para pensar en varias cosas al mismo tiempo, siempre y cuando pertenezcan al Sistema 1. Puedes conducir, charlar y cambiar de canción al mismo tiempo. ¿Pero resolver un cálculo avanzado mientras rebasas al camión en plena carretera? Ciertamente no lo recomendamos.

Veamos un ejemplo al respecto. Te pedimos que cuentes todos los pases que efectúe el equipo blanco en el siguiente videoclip. Los pases del equipo negro no son importantes.




Como decíamos: estamos pensando todo el tiempo. ¿Pero cómo? No es nuestro afán desmerecer al Sistema 1 en sus tareas. Lo que queremos es reconocernos impulsivos. El Sistema 1 es el protagonista entre ambos porque es más eficiente, más veloz, y es el que nos permite llevar a cabo miles de decisiones cada día sin abrumarnos. Quiero decir: si vamos a pedir un café, no vamos a hacer un cálculo costo-beneficio por cada gramo de latte. Hay que seguirse moviendo. Pero la primera respuesta no suele ser la única.

Contamos con una compleja maquinaria de pensamiento deliberado que nos permite analizar las circunstancias, ver qué nos conviene, pensar despacio. Recurrimos al Sistema 2 en todas las instancias de autocontrol: nuestro impulso es hacer una cosa, pero nuestra razón nos muestra que el camino es otro. Es el ejemplo del bate, hace unos momentos. Y es lo que pasó en Chile con las Zucaritas.

Imagínate que tienes diez años y estás paseando por el supermercado. ¿Qué opción luce más apetitosa? Al mismo tiempo, imagínate como adulto: ¿qué opción luce más saludable? Por favor pulsa sobre la opción que creas adecuada.

Caja Zucaritas Basketball
Cereal con avisos



Naturalmente, ese ejemplo no es la norma. Nuestros entornos nos están obligando a pensar (y decidir) cada vez más rápido, sí. Pero no siempre a favor de nuestro bienestar. Amazon nos dice que compremos con un click, y es todo tan conveniente que no nos damos cuenta la cantidad de tennis parecidos que tenemos en casa. “No necesito zapatos nuevos, ¡pero la oferta es tan pertinente!” Y compramos.

¿Qué podemos hacer nosotros al respecto? Por un lado, diseñar productos que obliguen a los usuarios a pausar y analizar sus decisiones. Otra opción es ayudar a tus clientes a que tomen mejores decisiones impulsivas: el Sistema 1 suele estar al mando, comuniquémonos con él. Ya ahondaremos en eso en un próximo post. Por último, reconocernos a nosotros mismos: entender a la máquina. Esta no es más que una introducción a las brillantes teorías del Sr. Kahneman; demás está decirte que recomendamos su libro sin pensarlo dos veces, y que dentro de poco lo volveremos a citar.

abstract thought search

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